viernes, 6 de marzo de 2026

Białowieża | Visita a los bosques primigenios de Europa

En esta entrada cambiamos del sureste al noreste y de España a Polonia, donde contaremos la breve visita a uno de los últimos bosques vírgenes de Europa y un claro ejemplo de conservación de la naturaleza.

Llegamos a Varsovia el jueves 12 de febrero, aunque la pequeña aventura empezaría realmente al día siguiente, cuando por fin nos adentramos en el mítico bosque siguiendo el itinerario que habíamos preparado con Ágata, nuestra guía. La idea era explorar el bosque ese día y reservar el sábado para intentar encontrar a sus habitantes más emblemáticos: los bisontes europeos (żubr).
 
 
La entrada al parque comenzaba con una enorme puerta de madera, grande y sólida, que llevaba ya unos cuantos años en pie. A partir de ahí nos esperaba un paisaje invernal repleto de árboles de todo tipo, algunos con más de 300 años de vida: robles, tilos, abedules, fresnos, piceas y pinos silvestres crecían mezclados, formando ese mosaico tan característico y natural.
 

Tuvimos algún encontronazo con ciervos y también con algún zorro, dejando a su paso el sonido de la nieve crujiendo bajo sus patas. Además, la suerte nos acompañaba al encontrar numerosos rastros: las marcas del trabajo de los pájaros carpinteros en los troncos o, sobre la nieve, huellas y excrementos de lobo europeo, así como rastros de ciervo, bisonte, zorro y corzo. El silencio y el ambiente de aquel bosque marcaron un antes y un después en nuestra visión de estos lugares.
 
Cavidad típica de Picamaderos negro (Dryocopus martius)

Restos de trabajo de algún ave carpintera
Huellas de Lobo europeo (Canis lupus lupus)
 
Después de la caminata nos acercamos a dar un paseo por el Palace Park, una zona mucho más abierta y agradable para caminar entre los árboles. Allí vivimos un pequeño momento de emoción al encontrarnos con un grupo de ampelis europeo que, por desgracia, no conseguimos fotografiar a tiempo. Uno de esos encuentros fugaces que siempre dejan un pequeño sabor agridulce. Aprovechamos también para visitar el museo del centro de interpretación, que ayuda a entender mejor la historia y la increíble biodiversidad de este bosque primigenio.
 
 
Al día siguiente el madrugón fue a las 5 de la mañana para comenzar la ansiada búsqueda de los bisontes. Pudimos observar varios ejemplares y fotografiarlos con calma, con un momento especialmente bonito al encontrarnos con un macho solitario que se alimentaba tranquilamente, justo cuando empezaban a caer los primeros copos de nieve de nuestro viaje y el termómetro marcaba −4 °C.
 

 
En conjunto, fue un viaje lleno de experiencias personales, visitas gastronómicas, interpretativas y sorpresas naturales, que además nos permitió observar una bonita variedad de especies (imágenes en orden del 1 al 10):
 
  
 
 
Aves 
  • Carbonero común (6)
  • Herrerillo común 
  • Cuervo
  • Graja 
  • Grajilla 
  • Corneja cenicienta 
  • Escribano cerillo (5)
  • Busardo ratonero (1) 
  • Trepador azul (8)
  • Carbonero palustre (7)
  • Arrendajo
  • Pico picapinos (2, 3 y 4)
  • Ampelis europeo
  • Ánade real
  • Gorrión moruno
  • Urraca
  • Agateador norteño o común 
  • Corneja negra 

 Mamíferos

  • Bisonte europeo (9)
  • Corzo (10)
  • Zorro 
  • Ciervo

Imágenes: BOSC Fotografía