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jueves, 17 de agosto de 2023

Rebeco (Rupicapra pyrenaica)

El rebeco o también conocido como sarrio en los pirineos, es el siguiente animal de la lista de este blog. Podemos encontrar dos subespecies en nuestro territorio peninsular, el rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) y el rebeco pirenaico (Rupicapra pyrenaica pyrenaica), diferenciándose principalmente por su localización y su tamaño (siendo más grandes los del pirineo).

Este bóvido con pelaje marrón oscuro durante el invierno y marrón anaranjado durante el verano (véase este ejemplo en las imágenes), se caracteriza por los cuernos rectos y ligeramente curvados hacia detrás que recuerdan a un gancho. Aunque siempre llama la atención en la lejanía por su cara blanca y manchas negras de los ojos.

Apenas hay dimorfismo sexual, ya que solo puede ser aparente por el tamaño y robustez de los cuernos, siendo mayor y más cerrados en los machos.


El rebeco está perfectamente adaptado a los terrenos abruptos por los que transita, viéndose en zonas de paredes de montañas y rocas muy escarpadas. Su alimentación se basa en pastos y ramoneo de plantas leñosas limitando los encuentros en según que zonas, ya que al ser un animal de alta montaña, como todos, durante el verano irán a las zonas más altas en busca de pastos frescos.


Pudiendo llegar a vivir 20 años, su crecimiento poblacional es óptimo y equilibrado en su ecosistema, aún teniendo la amenaza de enfermedades que por suerte ahora no están muy activas, agradece la buena gestión de los parques con una caza realmente controlada.





jueves, 16 de septiembre de 2021

El arrui (Ammotragus lervia)

Esta semana hablaremos sobre un bóvido muy interesante e imponente, pero que perjudica un ecosistema tan importante como es el del Parque Regional de Sierra Espuña en nuestra Región de Murcia.

Se caracterizan por el color pardo rojizo de su pelaje, el barbero que lucen desde el cuello hasta detrás de las patas delanteras y por su cornamenta. 


Las hembras se diferencian en que sus cuernos son más pequeños, tienen la cabeza más fina, y parece que su pelaje es más claro que el de los machos.

Este animal perteneciente al norte de áfrica fue introducido en el Parque Regional en la década de los 70 con fines de caza. En esa época la cabra montés sobrevivía en poblaciones muy reducidas al norte de la Región de Murcia.


Ya para la década de los 90, solamente en Sierra Espuña, había una población aproximada de unos 2.000 ejemplares. Pero su mayor enemigo, la sarna, la redujo hasta valores mínimos.

Aunque la IUCN tiene catalogada a esta especie como "Vulnerable", actualmente dentro del Parque se encuentra catalogada como espécie cinegética (de caza), fuera de esas limitaciones y dentro del territorio Nacional, se encuentra dentro del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

Ahora, la población se ha recuperado, y podemos encontrarlos fácilmente en grupos bastante numerosos y en cualquier zona del Parque. 




jueves, 17 de junio de 2021

Muflón de Córcega (Ovis musimon)

El antepasado de la oveja doméstica hace acto de presencia en nuestro blog para contar una breve historia acerca de estos bóvidos y su introducción en una zona muy concreta: el espacio natural protegido de la Sierra de La Muela, Cabo Tiñoso y Roldán. El muflón de Córcega se caracteriza, en los machos, por su cornamenta circular hacia atrás y sus manchas blancas a modo de silla de montar, que en este caso se aprecian muy levemente, ya que su pelaje se oscurece con la llegada del aumento de las temperaturas. Las hembras, sin cornamenta, son más pequeñas y de pelo más claro. 

En esta imagen, se pueden apreciar machos de 2 a 5 años aproximadamente, y algún ejemplar de menos. 

Proveniente de las islas de Córcega y Cerdeña, esta especie de bóvido fue introducida en nuestro país en los años 50, y se encuentra actualmente en expansión, ya que tiene una capacidad de adaptación muy alta.


No se conoce con exactitud la causa de su presencia en Cartagena, aunque según fuentes de varios años atrás, se manejaron varias hipótesis con fines cinegéticos (de caza). Se denunció su presencia debido a los daños que podían causar en cuanto a enfermedades, desplazamientos de otras especies que se quería reintroducir, y daños en la flora autóctona de la zona, afectando a especies protegidas y en peligro de extinción. En el año 2012 se comenzó la caza de esta especie, e incluso hubo planes de erradicación y sustitución por la desaparecida cabra montés.

Aunque hemos de reconocer que siempre es un gozo poder encontrarse con esta especie. Su porte, su capacidad de desplazarse por las zonas abruptas y sus grandes saltos, siempre nos dejan con una sensación de libertad que hace que nos preguntemos por qué hay que cazar a este animal tan bello y no pueda haber otra solución más equitativa.