Esta vez queremos hablar sobre el carbonero común, un ave que está presente en entornos forestales y cuyo sonido repetitivo y melódico da magia a nuestros bosques.
Este paseriforme es un ave de cabeza negra con mejillas blancas, cuyo color resaltable reside en el amarillo que cubre su pecho y vientre atravesado por una franja negra, prominente en los machos y levemente marcada en las hembras.
Aunque se consideran oportunistas, su principal alimentación es insectívora, es por eso que es un gran regulador de plagas, llegando a comer hasta las larvas de la oruga de la procesionaria.
Su reproducción se da en la época principal de todas las aves, la primavera, pudiendo sacar adelante hasta tres puestas y siendo bastante territoriales durante este período (pero en invierno pueden formar bandadas). Está prácticamente presente en todas las zonas forestales de la península, ya sean masas densas o muy abiertas donde su característico canto lo hace inconfundible, aunque se habla de que son de las aves más inteligentes, llegando a imitar a otros individuos.
Cabe destacar que, pese a su apariencia simpática, son unas aves bastante agresivas, llegando a picar los ojos de otras aves o, en el caso de los anilladores, provocar heridas en sus manos.
Sus poblaciones tienden al alza, encontrándolo en la Lista Roja de las Aves de España como "Preocupación menor". Pero trata con amenazas como la depredación de los pollos por reptiles o la caza de adultos por pequeños depredadores como la gineta.


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